De verdá el asuntito ya se me había ido olvidando, aunque admito que dudo olvidarlo por completo alguna vez. Por si no sabes, para mí lo que hiciste fue gorrearme. No importan las circunstancias.
Lo que me dijiste ahora me suena a que lo decías sólo para tranquilizarme o hacerte el empático. De verdad no puedo perdonarla por completo, y me cuesta demasiado aceptar que la perdonaste tan fácil, que ahora es lo mismo. Y quizá no es por celos o rencor, sino que sólo es la idea de que “enseñarle” a que hacer eso está mal -que duele, que me cagó y de verdad no voy a ser igual después de eso- se fue a la punta del cerro contigo hablándole denuevo, como si nada. COMO SI NADA!
Me cuesta, me molesta y me duele mucho. Me duele la guata cada vez que pienso en ella.